Blog de Jalisco / Categoría / » FolclorTurismo en México – Semana Santa como un Atractivo Turístico y valoración de lo IndígenaPosteado el Marzo 1, 2007 - Categorizado en Arte y Cultura, Eventos, Folclor, Historia, México, Turismo, Turismo en México, turismo religioso La cosmovisión indígena, que considera a la vida como un ciclo y al mundo como un lugar hecho de dualidades, se manifiesta de una forma clara en la fiesta, esta dualidad se da en la misma Semana Santa donde las fuerzas del mal se hacen presentes y luchan contra las fuerzas del bien. Esta visión de la dualidad como “opuestos” complementarios conforman una unidad cosmogónica compleja, lo que permite que la otredad, la alteridad o el “Otro”, tengan cabida en la fiesta indígena e incluso sea necesaria para mantener la estabilidad, la identidad, la unidad; es decir, es necesaria para la existencia misma de la comunidad. Turismo – Festividades – Semana Santa – ¨Nociones sobre lo que representa¨ – MéxicoPosteado el Marzo 1, 2007 - Categorizado en Arte y Cultura, Eventos, Folclor, Historia, México, Turismo, Turismo en México El jueves, el viernes y el sábado santos, o triduo pascual, simbolizan el cambio del mundo viejo al nuevo, son los días de renovación a través de la búsqueda y muerte de Jesús. Estos días son de liturgias especiales y no se ofrecen misas personales de ningún tipo. Leyendas y mitos – Los milagros de la Virgen de ZapopanPosteado el Febrero 21, 2007 - Categorizado en Arte y Cultura, Atractivos, Estados, Folclor, Guadalajara, Historia, Jalisco, Leyendas, Mitos, México, Tradiciones mexicanas Ya se vivía en el año de 1541 y los indígenas de Nueva Galicia se levantaron contra los españoles; la Villa de Guadalajara, casí fue aniquilada. De ahí surgió otra leyenda que a la fecha se mantiene como tradición….. al llegar al punto culminante de la batalla. Los resultados parecían dudosos y un fraile franciscano izó un pequeño estandarte con la imagen de una virgen hecha de mazorca de maíz. Los españoles ganaron la batalla y atribuyeron el milagro a la virgen, que ahora es venerada como Nuestra Señora de Zapopan. Tres siglos mas tarde cuando los insurgentes se levantaron contra los españoles, los tapatíos invocaron su ayuda y la Virgen de Zapopan fue nombrada general del ejercito de Jalisco. Hoy la imagen porta un bastón dorado de rango militar. Leyendas y mitos – El señor del RebozoPosteado el Febrero 21, 2007 - Categorizado en Arte y Cultura, Atractivos, Estados, Folclor, Guadalajara, Historia, Jalisco, Leyendas, Mitos, México, Tradiciones mexicanas, Turismo A mediados del Siglo XVI funcionaba ya como convento Dominico, el edificio situado a espaldas del que fuera templo de Santa Catalina de Siena, ubicado en la calle de nombre hoy República Argentina, en la ciudad de Guadalajara, Jalisco. Fundado por ayuda pecuniaria de tres mujeres sumamente religiosas y ricas conocidas por “Las Felipas”, este convento recibía la ayuda de casas y encomiendas y rentas producto de una especie de fideicomiso de estas Felipas y así comenzó a recibir monjas que se acogían a la advocación de Santa Catalina de Siena. En el Templo que, como se dice y se sabe, daba a la hoy calle República Argentina de nuestra Guadalajara, estaba entrando a la derecha, un Cristo de madera, esculpido por anónimo escultor, uno de tantos imagineros que dejó para siempre su arte religioso sin que se recuerde su nombre. Era un Cristo de mirada triste, de palidez mortal, con grandes llagas sangrantes y una corona de espinas cuyas puntas parecían clavarse en la carne, la madera que asimismo escurría sangre. Daba lástima esta triste figura del Señor colocada a la entrada del templo, con su cuerpo llagado, flácido y apenas cubierto con un trozo de túnica morada. Tal vez este triste aspecto del Cristo cargando la Cruz fue lo que motivó a una monja que llegó como novicia bajo el nombre de Severa de Gracida y Alvarez y que más tarde adoptara al profesar, el de Sor Severa de Santo Domingo. Pues bien esta monja, cada vez que iba a misa al templo de Santa Catalina, se detenía para murmurar un par de oraciones al Señor cargado con tan pesada cruz al grado de que cada día lo advertía más agobiado, más triste, más sangrante. |